¿Cuáles son las vacaciones más baratas?

El intercambio de casas es una opción que se va extendiendo con rapidez y que supone unas vacaciones realmente baratas, siempre que te prepares bien para evitar sorpresas desagradables.

Sobre esta experiencia, encontramos todo tipo de sensaciones. Para algunos ha sido, enormemente, positivo y para otros, no tanto. Si nos informamos bien y nos gusta viajar será un modo de poder hacerlo en familia y tener la oportunidad de, prácticamente, dar la vuelta al mundo por poco dinero. Está claro que para una familia es la opción más asequible. Son muchos los miles de personas que cada año cambian de casa para pasar sus vacaciones. El intercambio no deja de ser una garantía ya que las personas a las que confías tu casa, te confían la suya.

¿Cómo fue mi experiencia con el intercambio de casa?

Os cuento un poco, la primera vez que yo me fui con mi familia, utilizando el intercambio de casa.

Aquel verano, decidimos visitar Alemania. A pesar de haber viajado por todo el mundo, por una extraña razón, no lo habíamos hecho al país germano. Así que, después de conseguir la más completa información, nos decidimos por Berlín. Nos pusieron en contacto con una familia alemana interesada en visitar España y tuvimos una primera conversación telefónica para ultimar detalles. Nos pudimos entender en inglés y un poco de español que hablaba uno de sus hijos. Ciertamente, fue muy agradable, saltó una cierta simpatía. Desde aquello empezamos a tener contacto, faltaban todavía unos meses para emprender la aventura. Llegó el momento, y ya era como si fuera un intercambio familiar, todo se desarrollaba de maravilla.

Recuerdo nuestra primera impresión al llegar a nuestro nuevo hogar temporal, una casa preciosa, amplia y muy cuidada. Tenía jardín, nos encantó nada más verla. Me faltaba otra grata sorpresa, abrir armarios y colocar toda la ropa que no era poca, puesto que íbamos a pasar todo un mes. Me quedé asombrada, tenían en la habitación principal, un armario de 240 de alto ¡qué maravilla! Cuánto había deseado un armario de esa altura, casi siempre mis trajes largos sufrían las consecuencias de los armarios, especialmente, bajos de mi casa española. Puedo decir que fue el mejor mes de vacaciones en mucho tiempo. Fue todo perfecto. Todavía conservamos una buena amistad con esta familia alemana con la que hemos repetido alguna otra vez. Orgullosa tengo que decir que ellos también quedaron encantados. Por tanto, ánimo, hay mucha gente buena esperándonos. No está de más algunos consejos que podéis seguir leyendo, a continuación.

  • Prepara todo con antelación

Uno no decide cambiar su casa por capricho. Este tipo de vacaciones requiere preparación. La mayoría de los sitios web aconsejan empezar a planificar con al menos tres meses de antelación, idealmente, a partir de noviembre para una salida en julio. Es difícil saber de antemano lo que podrás obtener a cambio de tu hogar. Lleva cierto tiempo encontrar la casa que se ajuste a tus necesidades y se corresponda con lo que tú ofreces. Es un servicio cada vez más demandado, por tanto, debemos contar con bastante tiempo de margen para tener en qué escoger.

  • Busca conocer todo lo que puedas de tus anfitriones

Dejar que unos desconocidos duerman en tu cama, coman en tus platos, usen tu baño… sobre todo, debes haber aceptado la idea. También es importante saber a quién se hospeda. Después de comprobar la identidad de tus invitados, asegúrate de que estás en la misma línea. Tómate el tiempo de leer su ficha de presentación en detalle (gustos, hábitos, requisitos…). Luego, por correo electrónico o por teléfono, discute temas como el tabaco, los animales domésticos que hay que tener, las plantas y sobre todo la limpieza, una noción que aunque nos parezca que no es subjetiva… y… en cualquier caso, la regla básica es: a la menor duda, rechazar el intercambio.

  • Informa a tus amigos y vecinos del intercambio

Una ayuda muy útil: pide a un vecino de confianza que reciba a tus invitados (entrega las llaves, visita, consejos). Y pídeles que solucionen ciertos problemas en tu ausencia (fontanero, servicio de averías, olvidos de última hora). Por último, pero no menos importante, puede echar un vistazo a sus vecinos y tranquilizarte con un correo electrónico. Ten en cuenta que si eres inquilino, nada te impide intercambiar tu casa, a menos que tu contrato de alquiler estipule lo contrario. Pero siempre es mejor informar también al propietario.

  • Elaborar una lista con indicaciones que faciliten la estancia

Escribe una guía completa de uso de la casa, con la ubicación de todo lo útil y el equipamiento recreativo. Explica el funcionamiento de los electrodomésticos, la calefacción o el aire acondicionado, y el router de Internet, que es indispensable y a menudo se olvida. Recuerda las normas que te gustaría que se respetaran. Añade los números de emergencia. En cuanto al turismo, incluso si tus invitados ya han planeado sus visitas, tus ideas de paseo y visitas por la zona, tus buenas direcciones y otros consejos, serán bienvenidos.

  • Haz que tu casa sea acogedora

Limpia tu casa, vacía la nevera y los cubos de basura. Deja las sábanas en las camas y las toallas en el baño. Vacía uno o dos armarios o estanterías. Revisa la lista de todo lo que prometiste en el correo electrónico o en el anuncio. Siempre se agradece un pequeño gesto: una botella de vino local, con una nota de bienvenida. Y, si es necesario, deja a tus visitantes algo para que preparen su primera comida, después de comentarlo con ellos.

  • Protege las cosas importantes

Aunque siempre haya que dejar lo necesario a la vista, no se puede evitar que los inquilinos rebusquen en todas las zonas de la casa. Así que si tienes objetos con valor sentimental o material que no quieres dejar a mano, tendrás que meterlos bajo llaves en algún lugar seguro, o bien, guardarlos en casa de algún amigo o familiar hasta tu vuelta. No olvides quitar medicamentos que pueden acarrear disgustos, sobre todo si se una familia con niños pequeños.

  • Plantéate contratar un seguro

Contratar un aval puede ser suficiente, pero contratar un seguro excepcional es aún más tranquilizador. No dudes en pedir a tus anfitriones que hagan lo mismo. Informa también a tu aseguradora de que los “amigos” se van a quedar en tu casa. Por último y muy importante, no olvides nunca redactar un contrato que estipule todos los detalles del intercambio.

  • Asegúrate tener una buena estancia

¿Estás convencido de que dejas tu casa en buenas manos? La cuestión es si tus vacaciones serán igual de agradables por su parte. Si haces tu intercambio con una familia con un perfil similar al tuyo, puedes ahorrarte algunos disgustos. El tamaño de su casa, así como su equipamiento, seguramente se corresponderá con tus necesidades. ¿Las fotos de la casa te sedujeron desde el principio? Comprueba con Google Street View, y asegúrate de que no hay fábricas o carreteras cerca.

  • Mantén un margen de flexibilidad en destinos y fechas

Si es posible, mantén un poco de flexibilidad en los destinos y fechas, nos puede aportar mejores sorpresas si no nos empeñamos en ideas fijas. Partir hacia lo desconocido, guiado por las solicitudes, significa abrirse a agradables sorpresas. Uno se los usuarios nos comentaba que habían planeado ir a descansar a los Pirineos pero les contactó una familia italiana, así que se plantearon aceptar la oportunidad y pasaron una semana idílica en un apartamento con unas vistas a la bahía de Nápoles inmejorables.

  • También, alquilar podría ser una opción

Incluso sin intercambio, siempre es posible rentabilizar tu ausencia poniendo tu casa en alquiler por temporadas en sitios como Homelidays o Airbnb. Pero aquí la ley es más estricta: no puedes alquilar más de 90 días consecutivos y tendrás que declarar tus ganancias a Hacienda. Si el seguro de hogar no incluye la cobertura de vacaciones, deberás contratar uno especial. Las demás normas son las mismas que para el intercambio de casas, sabiendo que tus huéspedes habrán pagado por su estancia.

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